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Envilece, Devora...
Envilece, devora, enferma, embriaga La vida de ciudad: se come el ruido, Como un corcel la yerba, la poesía. Estréchanse en las casas la apretada Gente, como un cadáver en su nicho: Y con penoso paso por las calles Pardas, se arrastran hombres y mujeres Tal como sobre el fango los insectos, Secos, airados, pálidos, canijos. Cuando los ojos, del astral palacio De su interior, a la ciudad convierte El alma heroica, no en batallas grandes Piensa, ni en templos cóncavos, ni en lides De la palabra centelleante: piensa En abrazar, como un haz, los pobres Y adonde el aire es puro, y el sol claro Y el corazón no es vil, volar con ellos.
José Martí (1853-1895)
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